Las tareas habituales
El plan puede incluir retiro de hojas y residuos, cepillado de superficies, aspirado del fondo, control del agua y revisión básica de bomba, canastos y filtro. Pedí que se detalle qué se hará en cada visita y qué tareas se realizarán sólo cuando hagan falta.
La frecuencia no es igual para todas
El volumen de agua, la cercanía de árboles, el uso de la pileta, las lluvias, la temperatura y la capacidad de filtración influyen en la rutina. Una visita semanal puede ser apropiada en un caso e insuficiente en otro. Lo importante es acordar cómo se revisará la frecuencia si cambian las condiciones.
Qué se cobra por separado
Compará mano de obra, productos, análisis, insumos especiales y visitas adicionales. Una bomba averiada, pérdidas en cañerías o una recuperación inicial del agua pueden quedar fuera del abono. Aclararlo antes evita comparar precios que no representan el mismo trabajo.
Cómo empezar si la pileta estuvo abandonada
Si el agua está verde, hay sedimentos acumulados o el equipo no funciona, primero puede hacer falta una puesta a punto o una recuperación. Una vez estabilizada, recién tiene sentido acordar una rutina periódica con frecuencia y tareas definidas.
