Primero, registrá el estado actual
Sacá fotos del agua, las paredes, el fondo y la cubierta. Indicá si la pileta quedó llena, parcialmente vacía o tapada, desde cuándo no se usa y si hubo pérdidas o fallas conocidas. No operes equipos dañados para ‘probar’ si funcionan.
Equipo y superficies antes que productos
La bomba, el filtro, los canastos, las válvulas y los accesorios deben revisarse antes de organizar el tratamiento del agua. También pueden acumularse hojas, tierra o manchas en bordes y revestimientos. El orden de trabajo depende de esa inspección.
Prever etapas y tiempos
Una apertura puede requerir retiro de residuos, limpieza física, circulación, mediciones y ajustes posteriores. Si hubo mucha inactividad, no conviene prometer que la pileta estará lista en el día. Indicá con anticipación cuándo querés volver a usarla.
Separá reparaciones del servicio inicial
La puesta a punto no necesariamente incluye arreglos de bomba, filtro, cañerías o revestimiento. Pedí que cualquier reparación se describa y presupueste aparte. El agua debe evaluarse antes de habilitar el uso, aunque se vea clara.
